Desde Corozal, montado en un bus que atravesaba 306 kilómetros entre mar y montañas, llegó a Valdivia el profe Óscar, con una sola intención: dedicar su tiempo y sus capacidades a niños y niñas de este territorio, con el fin de que la historia de guerra no se repitiera. Y es que él tiene claro que los niños no son solo el futuro, también son el presente de la sociedad y esto los hace más valiosos para la comunidad, porque ellos, desde su corta edad también pueden aportar a construir un mejor país.
Es así como nace el programa “Niños sembradores de paz”, una iniciativa de Óscar, en la cual se mezclan diversas áreas del conocimiento. Con esto, el profe crea con sus estudiantes una metáfora para decirle a toda la comunidad educativa que la paz es asunto de todos, asunto que en el que se debe creer, se debe sembrar y cuidar para poder recoger los frutos que, en palabras de él, sería un espacio en el que todos podamos vivir sin miedo.
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