Omaira Ricardo vive en Montelíbano, una de las tierras más fértiles de Córdoba. En medio de esta exuberancia, Omaira sigue siendo una curiosa incansable de las ciencias naturales. Esta inquietud la transmite a sus estudiantes, usando el cuerpo para aprender química. Y es que si algo tiene claro esta profesora es que la materia también componen lo que somos.
Si la educación es un camino posible para mejorar las capacidades, Omaira sabe que se debe lograr que, tanto los niños como las niñas encuentren oportunidades y crean que es posible. Por esto,ella viene trabajando fuertemente en un enfoque de género que permita que las mujeres también deseen acceder a formación profesional. De esto también se trata la escuela: de crear nuevas aspiraciones y formas de entender el mundo
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